lunes, 24 de agosto de 2009

CRÓNICA: UNA PLAYA EN LA CAPITAL


UNA PLAYA EN LA CAPITAL


En la capital colombiana se vive hace cinco días el Festival de Verano, su décimo tercera versión, y aunque en el fin de semana fueron muchas las personas que se gozaron la playa artificial del Parque Simón Bolívar, nadie se pregunta como se ve la playa después de un fin de semana festivo.

Sí, es lunes y los alrededores del Parque Simón Bolívar son tan solos como un libro en una playa desierta, voy caminando por la avenida 68 y lo único que veo son carros que vienen en contra de mi dirección y un parque de diversiones completamente inerte, al cual no se le encuentra sentido en un día como hoy.

Por fin veo la entrada del Simón Bolívar, penetro en el parque con la soledad en la espalda; y en mis ojos la única señal de vida, un celador, me indica por donde llegar a la playa. En mi caminata va apareciendo más vida, parejas regadas por el parque, hasta que al fin atisbo mi objetivo.

Alrededor del lago hay poca gente para mi gusto, un par de ciclistas, algunas gacetas abiertas y uno o dos grupos de amigos caminando. Entonces la playa; 4 personas jugando voleibol, 4 niños a la izquierda en los columpios, 17 policías cuidando la seguridad y un par de niños de un colegio que visten con camisa blanca y sudadera azul, son los únicos ocupantes de la playa. Bueno también sus 4 profesores y un muy reducido grupo en las sillas playeras que hay.

El agua esta algo turbia por la típica brisa de agosto, me siento al otro lado del lago, y observo soledad, tranquilidad y felicidad, un avión se eleva a lo lejos y se pierde en las nubes que cubren el parque; solo hasta entonces puedo notar a las pocas personas que están intentando elevar su cometa.

La playa, se define muy fácil un lunes, tranquilidad y limpieza, ya que desde que llegué el señor animador no ha parado de recordar que no se debe dejar basura por ahí. En aquel momento me percato de la música que esta sonando, guapachosa, digna de un festival colombiano y pronto mi tranquilidad se transforma en jolgorio y es allí cuando me puedo dar cuenta de lo bien que estas pocas personas la están pasando; por que sí, pocas, pero festival es festival y se goza.


Laura Muñoz
Estudiante de Comunicación Social

Sólo tengo esto.

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